Un cliente estaba a punto de comprar una camioneta Mitsubishi L200 usada. Por fuera se veía bien. Antes de pagar, nos pidió revisarla, y fuimos donde estaba la camioneta.

Lo que revisamos
- Escáner multimarca, conectado al auto para leer los códigos de falla guardados.
- Por debajo de la camioneta, buscando filtraciones de aceite o de otros líquidos.
- Pintura, midiendo su espesor para detectar paneles repintados.
- Motor y sus correas.
- Prueba de ruta.

Lo que encontramos
- Correas gastadas. Le recomendamos al cliente considerar su cambio.
- Un código de falla en el escáner que había que revisar.
- La caja de cambios no entraba bien. En la prueba de ruta se notó que los cambios no pasaban como debían. Lo más probable era un problema en un rodamiento de la caja, una reparación de costo elevado.

Qué hizo el cliente con esa información
Le estimamos cuánto podían costar esos arreglos, para que los sumara al precio final. Con ese dato, el cliente le ofreció al vendedor un precio menor.
Sin la revisión, habría pagado el precio publicado y se habría encontrado con un gasto grande pocas semanas después. Con la revisión, decidió con números en la mano.
Por qué hacerla siempre
Una revisión precompra no busca «aprobar» o «rechazar» un auto: busca que sepas exactamente qué estás comprando. Un problema conocido es un argumento para negociar; uno desconocido es una deuda que compraste sin saberlo.
Conoce cómo trabajamos en qué revisamos en una revisión precompra.
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